Tecnologías discursivas de la alienación: Estado, medicina alienista y producción de sujetos en la Argentina moderna (1876–1900)

Dra. Florencia Bernhardt

  • Períodos de tesis
  • Caracterización de cada período
  • Construcción del sujeto médico alienista
  • Ejemplos
  • Construcción del objeto discursivo
  • Cuadro de intervenciones
  • Conclusiones
  • Bibliografía
  • Síntesis

Tecnologías discursivas de la alienación: tesis académicas de la comunidad discursiva alienista argentina del último cuarto de siglo XIX (Universidad de Buenos Aires)

En cada etapa de las tesis hay huellas de las anteriores etapas y anuncian las posteriores: elementos anticipatorios y retrospectivos.

La periodización es discursiva: está elaborada a partir de la regularidades enunciativas de la comunidad alienista, recursos utilizados, variaciones del género, estilos de escritura, designaciones que se incorporan al objeto discursivo /enfermedad mental de mujeres/

La producción de bienes de las comunidades discursivas son espacios de relativa estabilidad en cuanto al lenguaje-género, por lo que la observación de los rasgos descriptores del género discursivo, el estatuto de los productores de textos y sus condiciones de acceso, los enunciados, las instancias institucionales de control y evaluación, los destinatarios y el valor de mercancía de la producción textual que generó el grupo de tesistas, constituyen un lugar de privilegio para dar cuenta de su accionar discursivo e ideológico (Beacco, 2004).

Primer período epistémico 1876-1880

Segundo período experiencial 1880-1890

Tercer período manipulativo 1891-1900

Influencia europea. Abordaje conceptual y biologicista (raza, herencia y género) de la enfermedad mental. Sin referencias a prácticas hospitalarias. Idea de medicina como ciencia teórica. Tesis con recursos narrativos históricos, ejemplos anecdóticos y escasas menciones a observaciones hospitalarias. (Güemes, Loza, Maglioni).

Estudios de medicina teórica de las tesis, de fuerte carácter textual.

Escritura académica: la validación de los médicos se vinculaba con la elaboración de tesis producidas en base a desarrollos de fuentes, sin registros de práctica médica.

Límites y trazabilidad del campo médico basados en una fuerte creencia en la ciencia a la vez que un desconocimiento de los fenómenos que pretendían estudiar.

El vocabulario precientífico y coloquial. Consciencia de la precariedad del conocimiento psiquiátrico.

El contenido de la ciencia psiquiátrica era completado y abordado desde el campo social o político a partir de ideas comunes, prejuicios de la vida cotidiana, máximas de tipo paternalistas.

Narraciones épicas, religiosas y medievales como validación científica. Ejemplos no propios.

Carácter “patricio” de los paratextos.

Homenaje a abuelos militares. Familias “aristocráticas”: intervención política en el género tesis.

Exordios que muestran jerarquías de la comunidad discursiva.

Caracterización del ethos de “modesto” estudiante a médico.

Interpelación al jurado desde un ethos solemne que apela a la independencia y a cientificidad local.

Capital simbólico ancestral y de elite.

Primeras menciones a médicos argentinos. Ref. de carácter oral y anecdótico.

“Señores profesores: Antes de abandonar este recinto donde, con vuestra sabia palabra, me habéis inspirado el amor a la ciencia y hecho experimentar las satisfacciones inefables que esta procura, permitidme manifestaros la gratitud que os profeso” (p. 58)

“Nuestro distinguido profesor, el Dr. Wilde nos refirió la historia de un enfermo de esta naturaleza observado por él, y en quien pudo seguir la pérdida gradual de la memoria: así, lo vio perder primero, la memoria de las palabras, después de las sílabas y por fin de las letras, etc.” (p. 40)

Ethos de apariencia modesto pero de orientación patricia

La locura “es el resultado de una alteración de los órganos de la inteligencia, por más que dicha alteración no haya podido ser siempre comprobada en la autopsia: refutando así las teorías que hacían consistir la locura en una alteración del espíritu.” (Maglioni, 1879, p. 7)

“La medicina tiene también sus teorías y sus hipótesis sean falsas o exactas, son poderosas palancas que contribuyen a su desarrollo y progreso.» (Güemes, p. 11)

“Es indudablemente en el sistema nervioso que se desarrollan los fenómenos psíquicos, y si conociésemos perfectamente la estructura y disposición de aquel y su modo de funcionar, podríamos apreciar mejor los cambios que tienen lugar en su interior…; pero desgraciadamente estamos muy lejos de llegar a este grado de conocimiento…” (Güemes, p. 19)

“Gall cuenta que una joven encinta, asaltada de una inclinación irresistible a matar a su marido, le asesinó y saló su cadáver para comer durante muchos meses” (Güemes, p. 39)

Ejemplos que podrían formar parte de la conversación cotidiana entre hombres en los salones masculinos. Registro alejado de lo científico.

Representaciones de lo femenino como cuerpo peligroso.

En el período epistémico, el objeto discursivo enfermedad mental femenina se construye desde una matriz moralizante y biologicista que transforma la diferencia sexual en evidencia de desviación.

La mujer aparece como figura afectivamente inestable, vulnerable a los “excesos pasionales” y predispuesta a la alienación por su posición en la vida doméstica.

Las tesis articulan categorías como raza, herencia, sensibilidad y fragilidad moral para explicar la conducta femenina, y lo hacen mediante relatos anecdóticos, exemplay referencias a la tradición médica europea.

La ausencia de observación hospitalaria sistemática refuerza un objeto discursivo sostenido en narrativas morales y en un ideario médico que vincula la desviación femenina con la falta de educación, el desorden emocional y la herencia degenerada.

En este tramo, la mujer es una figura moral cuya conducta se interpreta como síntoma de una falla en la sensibilidad, la virtud o la disciplina afectiva.

Mujer como figura moral y afectiva; desviación como desborde emocional; diferencia sexual como predisposición natural; enfermedad mental femenina como problema moral.

Psiquiatría como especialidad médica (Meléndez). Registro de clínica hospitalaria: observación de pacientes, clasificación de enfermedades, definición de la enfermedad mental como alienación y de perspectiva biológica.

Repertorios léxicos y retóricos destacados. Registro de la voz de la paciente. (Arce, Cabred, Arévalo).

Escritura escópica o de observación del otro: ingresa la mirada en la construcción discursiva. La escritura registra comportamientos, síntomas, autopsias.

La observación se transforma en experiencia clínica escrita. Historias clínicas y estudios de caso (muy incipientes, Cabred).

La medicina psiquiátrica incorporaba así los procedimientos de la escritura como técnica de vigilancia de los cuerpos (Foucault, 2008).

Evidencias de la intervención discursiva sobre el orden social a través de máximas morales relacionadas con el cuestionamiento de la soltería, la sexualidad dentro del matrimonio, la represión de deseos denominados “caprichos”, el control de la sexualidad fuera de cause, los modelos conservadores de familia, la fundamentación del encerramiento manicomial como cura o solución.

Se evidencia la precariedad del conocimiento científico psiquiátrico a través de un “tratamiento moral”: marca la percepción/evaluación de las “alienadas” y la justificación del encierro manicomial.

Sobresalen los sintagmas que remiten a una imposición normativa y disciplinaria. La referencia a la familia como “foco” de la enfermada es una tópica procedente del lenguaje de las enfermedades contagiosas del período como fiebre amarilla, cólera o tuberculosis.

Dedicatoriasde modelo científico de participación institucional. Posicionamiento de “humildad” del ethos modesto.
Denominación del incipiente género discursivo “historias clínicas” a las observaciones: primeras producciones de estos recursos.
Psiquiatría, término de escasa denominación en las tesis -uso habitual era de “medicina moral” y de “alienistas”.
Capital simbólico alienista de tipo europeo, fundacional y a la vez apela al desarrollo científico.
Inscripción genealógica: Pinel, Esquirol, Cabred (importantes ausencias)

“La trasmisión de la locura por herencia de la madre, puede ser debido al padre o a la madre (pero…) sería más frecuente y más grave cuando reconociera por causa la madre” (Arce, p. 12)


“En primera línea debemos citar como causa de locura los trastornos de la menstruación: la amenorrea…”. (Arce, p. 18)


“Digamos, ante todo, que la locura de origen reflejo es mucho más frecuente en la mujer que en el hombre. La mujer trae ya al nacer una predisposición a sufrir ciertas neurosis por ser su sistema nervioso más impresionable”.(Cabred, p. 14)


“En la edad media (…) vemos aparecer esta neurosis bajo la forma de numerosas y extravagantes epidemias…” (Arévalo, p. 13)


“No solo debe prohibirse en absoluto la lactancia materna, sino también la artificial y aconsejar la lactancia natural por medio de una buena nodriza, única probabilidad de librar al pequeño ser de la tara orgánica que trajo a la vida” (Firmat, p. 17). (La histeria) “nos amenaza con su rápida invasión”; “vale más precaver que curar” (Firmat, p. 7)


Se evidencian las representaciones del universo femenino en perspectiva biológica más que psicológica o psiquiátrica.


Rasgos de práctica hospitalaria, no obstante, lo conjetural ocupa un espacio.

En el período de desciframiento, el objeto discursivo se tecnifica y se vuelve clínicamente observable.


La mujer ingresa al discurso médico como caso: cuerpo, síntoma, conducta, herencia.


Las historias clínicas, las observaciones hospitalarias y las clasificaciones psiquiátricas producen un objeto que ya no se define solo por la moral, sino también por la anatomía, la herencia y la conducta observable.


La etiología se organiza en torno a narrativas que vinculan sexualidad irregular, familia disfuncional y degeneración biológica.


Se diagnostica desde la evidencia empírica o Comprobación médica como resultado de la observación detenida.


La diferencia sexual se textualiza como evidencia de anomalía: la mujer es leída como predispuesta a la histeria, a la lipemaniao a la alienación por su fisiología, su rol doméstico y su supuesta vulnerabilidad emocional.


La voz de la paciente aparece apenas como indicio mediado por la autoridad médica, lo que refuerza su posición subordinada en el régimen discursivo.


En este período, el objeto discursivo se consolida como entidad clínica positiva, articulada con la modernización urbana y con la preocupación higienista por la conducta femenina.

Mujer como caso clínico; diferencia sexual como anomalía; enfermedad mental como categoría médica positiva; herencia, degeneración, raza y clase como índices patológicos.

Clasificaciones. Relación entre enfermedad mental y delito.

Predominio del espacio hospitalario, expansión a otros espacios (Sala de Observación de Alienados), practicantes como médicos.

Observar desde el poder médico es controlar el cuerpo del paciente, vigilar es controlar: barrera panóptica (se expandió sobre instituciones como escuelas, cárceles, hospitales).

Noción de peligrosidad: se asocia la ideología criminal a la enfermedad mental.

Escritura orientada a la clasificación e intervención. Observación detallada y uso de estadística.

Pasaje de la escritura panóptica a la escritura de observación detallada, clasificación e intervención.

Marcas de profesionalización, indagación empírica como valor científico, fortalecimiento de vínculos con las políticas estatales.

Lenguaje específico científico “psiquiatría”, “psicopatología”, “clínica mental”, “sala de observación” que convive con términos coloquiales como “fumista” o “mentiroso característico”.

Cuerpo femenino: territorio de exploración. Asignación de rasgos de criminalidad a las mujeres: “temibilidad femenina”.

Retórica racista, clasista, sexista. Construcción científica fantaseada. Lenguaje científico normativo.

Interpelación a clases inmigratorias, trabajadores: señala luchas sociales y científicas hacia el interior del campo

Polémica por la publicación: ruptura de tradiciones patricias

Cuestionamiento a las normas del campo académico y a la jerarquía

Tesis como “fragmento”: posición enunciativa consolidada, firme y combativa

La loca moral es el azote y la vergüenza de las familias, el tormento de los médicos: desde jóvenes puede notarse en ellas manifestaciones ilógicas que un espíritu equilibrado, aunque no sea hombre de ciencia en la que será compañera de su vida, para alejarse a tiempo evitando los sufrimientos y la deshonra que su unión le depararía (Hualde; p. 78)

“Tenemos necesidad de esta clase de estudios, no solamente porque debemos tomar en cuenta los más diversos elementos étnicos, de lenguaje, costumbres, etc., sino porque también estudiando a la mujer, sabremos si en su educación, en sus hábitos y costumbres existen vicios o defectos que es necesario corregir” (Balbastro; p. 8)

“… las anomalías psíquicas, encontradas frecuentemente en los simuladores, no son más que anomalías que le son propias como delincuente; y que el simulador no es tal en virtud de sus anomalías psíquicas sino a pesar de ellas. (Ingenieros, p. 29)

Creemos, a priori, que cuando estudiemos las alienadas, principalmente las histéricas, encontraremos numerosísimos casos de sobresimulación… (Ingenieros, p. 30)

Criminalización de la locura femenina deriva de la necesidad del encierro, pedido de castración.

El objeto discursivo enfermedad mental femeninase expande hacia la peligrosidad social y se articula con las políticas estatales de control.

La mujer es construida como sujeto potencialmente delictivo, hereditaria, racialmente sospechosa y moralmente inestable.

Las tesis vinculan enfermedad mental y delito, incorporan informes institucionales y expanden la psiquiatría hacia ámbitos judiciales y policiales.

La conducta femenina se interpreta como riesgo para el orden social, y la enfermedad mental se convierte en categoría de intervención pública.

La escritura académica funciona como tecnología estatal: define conductas, justifica encierros y articula la psiquiatría con políticas de vigilancia y corrección moral.

En este tramo, el objeto discursivo deja de ser solo clínico o moral y se vuelve político: la mujer es leída como amenaza, como portadora de degeneración y como cuerpo que debe ser administrado por el Estado.

Mujer como sujeto peligroso; patologización social; vínculo enfermedad-delito-pobreza-inmigración; psiquiatría como tecnología estatal de control; mujer alienada como figura de riesgo.

  • Conceptualización de modelos de ciencia de base biológica y moral proclamados como legítimos.
  • Elaboración de relatos, diagnósticos y resultados precientíficos condenatorios del universo femenino.
  • Expresión de conceptos a través de formas léxicas peyorativas, clasistas, racistas y sexistas.
  • Estigmatización psiquiátrica, social y de género de la diferencia sexual, racial y etaria.
  • Patologización de comportamientos femeninos diferentes o fuera de cauce.
  • Articulación ideológica de nociones de género, enfermedad y control social.
  • Lenguaje como instrumento normativo disciplinario e identidad medicopsiquiátrica.
  • El género Tesis alienista como intervención discursiva sostenido por la práctica médica.

A pesar de la pretensión de cientificidad y la apelación a una ciencia poderosa y progresista, las tesis expresaron inseguridad e incertidumbre sobre el conocimiento, al tiempo que lo valoraban como verdadero y legítimo.

En los tres períodos, el objeto discursivo /enfermedad mental femenina/ se produce mediante operaciones de lectura que articulan saber, poder y género.

En el tramo epistémico, la mujer es figura moral; en el desciframiento, caso clínico; en el manipulativo, sujeto peligroso.

La mirada glotopolítica permite ver que estas construcciones instituyen una realidad: la tesis médicas funcionaron como tecnologías de alienación que definió qué cuerpos importan, qué conductas deben corregirse y bajo qué categorías se legitima intervenir sobre las mujeres.

La construcción del lenguaje psiquiátrico en el marco del dispositivo médico de la segunda mitad del siglo XIX a través de las tesis generó, durante su proceso de construcción histórico e ideológico, una matriz discursiva, es decir, “un espacio de regularidades generador de discursividad como un molde que permite dar forma discursiva a datos diversos e, incluso, funcionar como grilla interpretativa de lo social”, Arnoux, 2008ª, p. 42), cuyos términos comparten rasgos léxicos, sintagmáticos, modalidades, regularidades, normativas y jerarquías.

Este dispositivo o matriz produjo la articulación de la producción científica en espacios académicos con prácticas diversas en instituciones estatales relacionadas con espacios de control y disciplinamiento, organizados en base a las ideas y prácticas científicas que reprodujeron o propusieron y que aún subsisten.

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